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Una MCnifica sin pepinillos, por favor {Emily}

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Una MCnifica sin pepinillos, por favor {Emily}

Mensaje por Skye B. Dashwood el Vie Feb 03, 2012 12:32 pm

—¡Por fin! — exclamé al terminar mi ultima clase, había sido un completo martirio, como todas las clases últimamente ¿Es que no se puede realizar una clase sin tener que ver sangre? la odiaba, la odiaba, la odiaba. No podía verla, olerla ni nada, no la soportaba, empalidecía con sólo ver dos gotitas de ese viscoso líquido rojo. La clase había sido básicamente una presentación con diapositivas, pero aun así no soportaba mirar al frente y encontrarme con imágenes llenas de "eso", estuve mirando mi cuaderno en blanco todo el tiempo.
Exhalé aliviada al salir del salón — Ya, nada más, se acabó— me dije a mi misma para darme ánimos, la anterior había sido la última clase del día, claro, el horario todavía no acababa pero las siguientes clases podía saltármelas pues sólo eran repasos de materias que ya conocía.
Atravesé el campus hasta mi habitación afortunadamente no quedaba tan lejos de mi facultad por lo que tardé apenas unos minutos. Abrí la puerta del dormitorio y me dejé caer sobre la cama, derrotada.
Tendría que soportar la sangre por el resto de mi vida, lo sabía, era más que consiente de aquello pero... ¿No había posibilidad de evitarlo? Había considerado cambiarme de carrera varias veces a causa de esta fobia, pero simplemente no podía, no claro que no, defraudaría a mi madre y sobretodo me defraudaría a mi misma.
"¡Sólo es sangre, Skye! ¿cómo puedes temerle?" me habían repetido un millón de veces, pero ellos no entendían, ni siquiera yo entendía porqué le tenía tanto miedo o asco, o lo que fuese.
El sonido de mi propio estómago me sacó de aquellos pensamientos: mi organismo reclamaba comida.

Decidí almorzar fuera de la universidad esta vez, ya que la comida de la cafetería hacía que hasta el engrudo se viera apetitoso y me tenía sencillamente harta.
Tomé mi bolso y me dispuse a ir al Mc Donald's. Amaba el Mc Donald's, juraría que los dependientes ya conocían mi nombre y todo...
Al llegar hice la fila para ser atendida, el lugar estaba repleto de niños pequeños jugando con los juguetitos de la Cajita Feliz, y gente que disfrutaba de su grasosamente deliciosa comida. Y resulta que extraño que una estudiane de medicina estuviese allí, comiendo hamburguesas de una mutación animal, conocía todo el proceso de las hamburguesas y los nuggets de pollo sabía que era cruel y antihigienico pero no me importaba, iba a alimentar al Chewbacca(? que tenía dentro de mi estomago con algo delicioso y eso era todo lo que importaba en ese momento. Ya tendría tiempo de arrepentirme por los pobres animalitos luego...
Llegó mi turno, la chica de la caja me miró con una cerca arqueada — ¿Lo de siempre? — dijo, con un su tono nasal y amable, la chica parecía divertida, sin dudas. — Una Mcnifíca sin pepinillos, por favor — dije al tiempo que sonreía. Siempre pedía lo mismo, y con siempre me refiero a por lo menos unas dos veces a la semana."A este paso terminaré echa una bola de grasa y tendrán que rodarme por las escaleras" pensé, exagerando sólo un poco.
— Retire su pedido en el costado derecho — me dijo la chica de la caja una vez que le pagué, me fromé en la fila para recoger el pedido y esperé pacientemente mi hamburguesa.


Última edición por Skye B. Dashwood el Vie Feb 03, 2012 1:20 pm, editado 1 vez
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Skye B. Dashwood

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Re: Una MCnifica sin pepinillos, por favor {Emily}

Mensaje por Invitado el Vie Feb 03, 2012 10:10 pm

Clases, clases, y más clases. Un eterno suplicio para mí.
Normalmente era feliz yendo a clases, pero hoy era diferente. No había tomado desayuno, no porque no quisiera, sino porque me había quedado dormida, y apenas había alcanzado a llegar a tiempo a mi segunda clase.
Me había matado de hambre toda la mañana, esperando la hora de almuerzo, y cuando ésta por fin llegó, tomé mis cosas y corrí, literalmente, hacia la cafetería de la Universidad.
Pero de camino, me lo pensé mejor, y cambié de rumbo. La comida de la cafetería no era tan buena como otro lugar que yo conocía bastante bien, y aquel sitio no se encontraba muy lejos del campus.
Fui a mi habitación, y dejé mis cosas allí, para luego ponerme en marcha hacia aquel lugar donde todos mis sueños se hacían realidad. Oh, sí, y no exageraba.

Juraría que mi estómago intentaba hacer una composición musical o algo así, porque eso parecía.
Miré la M gigante cada vez más cerca y sonreí. McDonald’s siempre había sido la solución a todos mis problemas… Aunque después lo fuese la taza del baño. Bah, yo me entendía.

Almorzaría una hamburguesa, o unas dos, y papas fritas, por supuesto. Aunque quizás con la hamburguesa sería suficiente, ya que normalmente cuando tenía mucha hambre, comía realmente poco y me llenaba. Además, tampoco estaba taan delgada como para permitirme aquellas dos hamburguesas, al menos, no sin hacer algún “ajuste”.
Entré al concurrido restaurant de comida rápida y choqué con unos niños que corrían hacia su mesa donde se encontraban sus padres. Al principio les di una mirada mortal, pero luego lo dejé, después de todo, eran sólo niños, y no lo habían hecho con intención.
Solté un suspiro, decidida a no amargarme la existencia, pero lo veía bastante difícil tomando en cuenta lo que se avecinaba. Había una fila no enorme, pero sí había bastantes personas como para tener que esperar un buen rato, y sinceramente, no quería esperar. Si de mí dependiera, me lanzaría directo a la comida. Pero me puse a la fila, como una simple mortal.

Me desesperé un poco al ver que, a pesar de que casi había corrido desde el campus, aún así estaba ya bastante lleno, de familias felices, y de estudiantes de mi Universidad. La fila avanzaba algo lento, y mi hambre no ayudaba.
Por décima vez, quizás, me volteé a ver quién más se encontraba en la fila, y sin querer golpeé a la persona que se encontraba delante mío – Lo lamento – Susurré, pero estoy segura de que alcanzó a escuchar.

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